Paneles convencionales:
Trabajan con zonas y circuitos.
Más sencillo y económico.
Indican solo la zona donde se detectó la alarma, no el detector específico.
Paneles direccionables:
Cada detector tiene una dirección única.
Permite identificar el dispositivo exacto que activó la alarma.
Más preciso y común en instalaciones grandes o críticas.
Paneles analógicos o inteligentes:
Reciben señales de intensidad o valores de los detectores.
Permiten detectar niveles tempranos de humo o calor y reducir falsas alarmas.
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